Luz

La cegadora arrogancia de una página vacía inunda mi retina pidiéndome que escriba algo, lo que sea. Ese brillo incandescente taladra mi ser, lo llena, lo atosiga hasta destrozarlo. Y lo único que puedo hacer es sentarme con la vista fija ante una pantalla que se niega a facilitarme la tarea, y pensar, una y otra vez, cómo conseguir que las palabras formen una fila para salir ordenadamente en lugar de hacerlo de forma atropellada y sin sentido como tienen por costumbre.
Pero, qué ideas, palabras o pensamientos puedes esperar en un día negro, oscuro como el fondo de un armario, en el que la única luz que ves es el blanco de tus ojos reflejado en el espejo. Y ni siquiera ésta es una luz útil; al contrario, es una luz marchita, mustia, vidriosa y con pequeñas venas que la hacen aún más tétrica.
Y es en esa oscuridad que empiezas a ver formas; sombras y movimientos siniestros que te hacen encogerte sobre ti misma hasta que te conviertes en un bultito muy muy pequeño. Tan pequeño como un grano de arena.
Estás ahí; hecha un ovillo y metiendo la cabeza entre los brazos para comprobar que aquello que te asusta sigue ahí y, paulatinamente, te acostumbras; tu vista se hace más certera. Aquellas cosas que te asustaban se convierten en simples compañeros que están a tu alrededor y hacen de la oscuridad algo menos solitario. Así que empiezas a caminar, conociendo cada recoveco, cada esquina como si fuera la palma de tu mano; hasta el punto de estar a gusto en esa oscuridad que al principio te aterrorizaba. Hasta el punto de asustarte cuando, de golpe, vuelve la luz...si vuelve.

5 comentarios:

Another Lovely Rainy Day of November... dijo...

¡¡ O.o !! ¡ Qué chuladaaaaaa!

Tú sigue así eh, sigue por favor.

(Yupi, soy la primera)

y además, voy a añadir, aquí en público y delante de toodo el mundo, que tengo ganas de verte!

Y ah, puedes decir mi nombre, aunque solo las em... cuatro primeras letras, jaja, vamos abreviao... xD

Voy a volver a leerlo que me gusto mucho muchoooo

=)

Fátima dijo...

Secundo la opinión de la de las cuatro letras, y creo que esta genial, me empiezo a asustar con la semejante conjucción de ideas....

a no ser que sea una oscuridad interesante no te acostumbres a ella.

Another Lovely Rainy Day of November... dijo...

jajajaja, "la de las cuatro letras", jajja, con Jhes me basta

=)

Pablo G. Muñiz dijo...

así vamos bien nuch! más de esto kiero ver yo la proxima vez q pase e!!jaja

muy wai wajaa enserio

Oski dijo...

Veo que, como todo escritor aficionado que se precie (o escritora) has tenido que enfrentarte a la virginidad de una página en blanco.

Te sientas y tienes ganas de contar pero no sabes como hacerlo. Sabes que hay cosas que decir, que tienes que escupir lo que sea pero es proponérselo y las palabras no querer salir.

Quizás ellas también adoran la oscuridad de nuestras cabezas, salir al mundo, para que les de la luz también las asusta.

Lo que hay que hacer es aprender a domarlas o a domarnos a nosotros mismos, lo que no deja de ser díficil pero no imposible.