Lo que pasa por mi mente

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una…

semana hace que no te veo y no me llamas. Me pregunto por qué mientras reviso constantemente la luz de mi contestador. Un brillante punto verde se encarga de informarme de la ausencia de llamadas, tuyas o de cualquiera.

[…] Tenía en su casa un ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza…

en la que te ví por última vez…y parecías contento, alegre. Nada iba mal a simple vista y no me explicaste nada. Pero el timbre del teléfono sigue sin interrumpir mi lectura. Sólo lo hacen estos persistentes pensamientos.

[…] Pero esto importa poco a nuestro cuento

El que tú me contaste, aquel en el que me hiciste creer que era tu Dulcinea, tu Cenicienta. La princesa de una película Disney pero sin el final feliz que todo niño anhela al atravesar, con cuidado, la oscura sala del cine.

[…] Es, pues, de saber que

me engañaste. Y lo sigues haciendo pues mi mirada viaja constantemente al otro lado de la habitación, esperando que mi móvil empiece a hacer movimientos descontrolados al activar tu llamada la función de vibración.


[…] La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura. Y también cuando leía

los mensajes que me enviabas, en los que todo era bonito y me decías que me amabas.

[…] Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio…

y yo también cuando recuerdo tu sonrisa, cuando recuerdo tu mirada posada sobre mi, tus manos acariciando mi pelo. Tus manos.

[...] Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas

que me provocas y en las que hurgas sin siquiera ser consciente mientras estás en tu casa, ajeno a la lucha que mantiene mi cabeza por conseguir acabar un solo capítulo.

[…] Decía mucho bien del gigante Morgante, porque, con ser de aquella generación gigantea, que todos son soberbios…

como tú, que siempre observaste el mundo desde arriba, desde un punto al que nadie pudo llegar mientras yo te conocí.

No me harás perder ni un capítulo más.
**Para las mentes de aquellos que piensan más de la cuenta diré que ni esto, ni nada que se le parezca, es lo que pasa por mi cabeza! ^^

3 comentarios:

Another Lovely Rainy Day of November... dijo...

¡! Es realmente sorprendente, ese juego que haces de frases tuyas y texto, enlazandolas, haciendo que dejen de estar separadas y sean un todo... impresionante Nuch, qué pasada...

Me quedo con el detalle de las manos... =)

Muaaaaak

Pablo G. Muñiz dijo...

Si es nuevo, de momento tu empanada se mantiene en su sitio trankila..jajaj

qué guapo nuch! muy original y preciosoo! me ecanta enserio0

Fátima dijo...

me reitero en que no se de donde saliste, en cuantas cosas no nos parecemos! y por hoy lo dejo yaaaa que me lio!