Llaves

La diminuta habitación se vio violentamente despojada de todo lo que poseía, y nunca supo por qué…

Rebuscaba precipitadamente en el fondo del cajón. Entre sus manos, papeles y sobres caían sin prisa en el suelo mientras sus ojos se encendían cada vez que creía haber encontrado algo valioso.
Tras llegar al fondo del cajón un resoplido inundó la habitación y, desesperado, miró a su alrededor para descubrir en qué había transformado el dormitorio. El suelo, convertido en un desierto formado por hojas, periódicos y algún que otro disco antiguo, apenas permitía ver el color de la alfombra. Las dos puertas del armario abrían sus fauces de par en par dejando ver sendas hileras de perchas vacías. Perchas que, tras un implacable e iracundo saqueo, se habían visto desnudas, con la ropa amontonada a sus pies formando una pequeña montaña sobre la firme base que ofrecían sus zapatos

…raídos, deteriorados y gastados.

Toda la energía que le había llevado a desmontar el cuarto entero se desvaneció y, de repente, sintió como sus piernas flaqueaban y una intensa debilidad se apoderaba de su cuerpo. Retrocedió un par de pasos hasta que su pie derecho tropezó con el borde de la cama, se inclinó y trató de sentarse en ella pero, al igual que el resto de la habitación, ésta no había escapado del ataque indiscriminado de toda clase de objetos. Sobre una colcha morada, más papeles de diferentes formas y colores, formaban un decorado que bien podría clasificarse de arte abstracto. Apartó un par de cuadernos y algunas hojas y se sentó, presa del miedo y la incertidumbre.
El teléfono empezó a sonar en la habitación de al lado, crispando más aún su ya delicado estado interior. La idea de responder al aparato ni siquiera cruzó su mente; sólo había dos opciones, por un lado quien llamaba podía ser un impaciente operador que intentaría convencerle para cambiar de compañía telefónica. Por otro, el constante timbre podía tener origen en el compañero de trabajo con quien compartía cada día el viaje en coche a la oficina. En realidad, ninguna de las dos opciones era buena.
Buscando las llaves para salir de casa en dirección al trabajo fue cuando esa horrible sensación lo desbordó expulsando al exterior toda la furia acumulada

…durante tanto tiempo.

Y en ese preciso momento había decidido no ir a trabajar, y era por ello que no le veía sentido a contestar el teléfono. Pero sí a desconectarlo.
Echó otro vistazo a su alrededor y, tras respirar profundamente un par de veces, apoyó las manos sobre la cama y tomó impulso para después levantarse suavemente. Caminó entre los papeles, pisándolos en algunas ocasiones y arrastrándolos bajo sus pies en otras.

…todo parecía insustancial, ínfimo, ridículo.

Atravesó la puerta y automáticamente giró a su derecha para entrar en la habitación contigua. Apenas estaba amueblada, sólo un solitario sofá acompañado de una pequeña mesita decoraban cuatro blancas y frías paredes. Ni siquiera unas cortinas impedían a los vecinos ser testigos de su triste existencia

…lúgubre, lamentable, trágica.

Desenchufó el cable del teléfono y, sólo entonces, reparó en el pequeño y único cajón que poseía la mesita. Lentamente, todo su cuerpo se orientó en dirección al pequeño mueble junto al cual había dormido tantas veces. Alargó la mano suavemente y tiró del cajón asomándose a su interior. Allí, en el fondo, una esquina verde asomaba entre una calculadora, un cargador de móvil y un par de libros. Introdujo la mano y, cuando tiró de él, un arrugado y marchito sobre se dejó ver. Sobre que había conseguido olvidar por tanto tiempo y que había vuelto a su memoria sólo por el simple hecho de no encontrar su llavero.

…desastrosa fatalidad...

Sus manos, acostumbradas a manejar aquel pequeño trozo de papel, realizaron los mecánicos movimientos que apenas se habían oxidado con el tiempo. La fina y delicada hoja le golpeó la memoria como si de un taladro se tratara al enseñarle la cuidada caligrafía que tanto se había esforzado en olvidar.

…casi conservaba su olor en el interior.

5 comentarios:

Another Lovely Rainy Day of November... dijo...

¡!¡!¡!

tremendo, tremendo, tremendo!!

dime que nos vas a contar qué es lo que pasa después... te lo ordeno!!

(voy a leer los demás que pusiste, que ya veo que le cogiste el gustillo a esto eh ;) )

me encanta, me encanta...

Anónimo dijo...

Ana, te he dicho alguna vez k te sales cada día un poco más??!!

No dejas de sorprenderme xDD

simplemente...genial!!

Lau

Faty dijo...

Ya me pusé al dia con todo, mas vale tarde que nunca!! me sorprendes cada vez que entro en este lugar, profesion frustrada has encontrado, por lo menos tienes una y no un ciento como otros....

Faty dijo...

Ah y molan mogollón las fotinas que pusiste a la derecha!!! y la del patin de fidel, ke chula"!

Oski dijo...

Es curioso como el simple hecho de perder las llaves nos conduce a encontrar "reliquias" que tenemos escondidas en los cajones. Muchas veces deberíamos haberlas quemado porque cuando las encuentras...

Lo que pasó en Troya fue poco...